Anotaciones sobre Victor Stoichita y el texto de Breve historia de la sombra
Extracto de trabajo escrito Huesped: Escultorico 4
Lo que más me pareció importante y pertinente para el proyecto esta señalado en negrita.
La apariencia y el auto retratarse
Victor Stoichita explora el tema de la representación y la auto mimesis en su texto Breve historia
de la sombra. El libro comienza con una historia sobre origen de la representación plástica según
Plinio. La misma narra que un alfarero llamado Butades de Sición, con la inspiración de su hija
enamorada de un joven, realiza un relieve a partir de los contornos que dibuja su hija en una
pared. Butades después, tomo esa figura y la expuso al fuego, así, endureciéndola y
conservandola. Es importante aclarar que aunque esta narración no tiene temporalidad precisa y
se entrelaza con la mitología, es útil para comenzar a discutir sobre la representación. Lo que
Stoichita resalta del cuento, es que la representación partió de la proyección de la sombra del
cuerpo humano y que a partir de ahí Butades construye la forma.
Sobre el cuento, Stoichita comenta:
“La muchacha al dibujar la sombra, consigue cercar y retener la imagen del amante que se va, creando
una figura de sustitución. La significación de este pasaje es importante: se trata, en efecto, de una
metafísica de la imagen cuyo origen debe buscarse en la interrupción de la relación erótica, a raíz de la
separación, del alejamiento y en definitiva, de la ausencia del modelo. De ahí, el carácter de sustituto que
adopta la representación.” (Stoichita, 1997)
Stoichita resalta bastante la motivación detrás de la representación para destacar que la figura se
creó para ser recordado y así “hacer presente lo ausente.” (Stoichita, 1997). De esta manera
Stoichita considera a la sombra como un medio para capturar el contorno y eternizar la presencia
del joven. Ademas agrega que la proyección de la sombra permite dos funciones: la semejanza y
la verticalidad de la imagen.
Los recursos audiovisuales utilizados en Huésped (como el audio y el video) se plantean en
función de sombra, es decir de remanente de la realidad que se intenta recrear. De esta misma
manera se pretende presentar lo ausente, lo que le hace falta al espacio para completar la
recreación de los espacios meditativos.
El autor expone también cómo esta forma de arcilla se vuelve un doble o una figura de
sustitución del amado de la joven y que esta podría tener un carácter simbólico para recordar a
un muerto. En esta hipótesis, Stoichita piensa que la hija de Butades hace el contorno del amado
para recordarlo mientras parte a la guerra o a un viaje peligroso y que al morir el joven
posiblemente de manera heroica, Butades forma con la arcilla el relleno o la sombra del
muchacho. (Stoichita, 1997) La figure de arcilla entonces se convierte en un objeto de culto que
transfieren al templo de Corintio. La historia de Plinio es según Stoichita la historia de la imagen
sustitutiva. Y es que para los griegos y los egipcios, este doble de arcilla absorbía el alma del
otro.
En la historia de Plinio, en el preciso momento que la joven hace el contorno de la sombra de su
amado en la pared, el tiempo se detiene pues capturó ese instante en el que la luz del sol
proyectaba en cierto ángulo con el cuerpo del muchacho. Las sombras o las imágenes sustitutivas digitales se vuelven por esto atemporales. Es decir son sombras del pasado pero su presente es infinito y a la vez atemporal.
Otro engaño visual del cual Stoichita menciona es el del mito de la caverna de Patón. En la cual
se sitúan a unos hombres en una caverna encadenados y sin posibilidad de mover la cabeza.
Estos han estado ahí desde pequeños y desde atrás de sus espaldas hay un fuego lejano que les
proporciona una luz. Entre el origen de la luz y los hombres encadenados, pasan otros hombres
cargando una pluralidad de objetos que a su vez crean sombras proyectadas en la caverna. Los
encadenados solo pueden ver esas sombras y suponer a las sombras como entes. (Stoichita, 1997)
Para Stoichita, este relato presenta las bases para la teoría de la representación del conocimiento
occidental. También agrega que para Platón, la actividad visual se vuelve equivalente a la
actividad cognitiva, es decir que a partir de la luz y del ojo se conoce. Estos hombres
encadenados estaban forzados a creer que su realidad era mas bien un mundo de apariencias, de
proyecciones de lo verdadero, pero que jamas podrían saber si permanecen ahí. Según el autor, la
sombra y el eco son engaños de la realidad que aportan a la credibilidad del mundo de apariencia ópticas. (Stoichita, 1997)
Stoichita también recuerda que la imagen de la pintura y cualquier otra representación artística
hecha por el hombre es una pura apariencia y es reforzado por un texto de Paton del libro X de
La República, 596e:
“-…si quieres tomar un espejo y darle vueltas a todos lados: en un momento harás el sol y todo
lo que hay en el cielo: en un momento, la tierra; en un momento, a ti mismo y a los otros seres
vivientes y muebles y platas y todo lo demás de que hablamos.
-Sí -dijo-; en apariencias, pero no existentes en verdad.
-Justamente -dije yo- sales al encuentro de mi discurso. Entre los artífices de esta clase está sin
duda el pintor; ¿no es así?
-Sí.
-Y dirás, creo yo, que lo que él hace no son seres verdaderos…
-Sí -dijo.”
(Stoichita, 1997)
Es decir tanto los reflejos, las sombras y por tanto los recursos audiovisuales o cualquier imagen
que sea de representación, es falsa.
Stoichita menciona que las sombras toman entonces un papel secundario en la historia de la
representación mimética y que la imagen en el espejo (el reflejo) la supera pero pese a esto,
ambas son apariencias o realidades engañosas. Según Stoichita, para Platón, la imagen es una
copia de lo real, pero aun así no es verdadera, es solo una apariencia. Por otra parte en el mito de
Plinio, la imagen “es el otro de lo mismo” (Stoichita, 1997) Es decir un doble que conlleva el
alma del otro.
Stoichita comienza a conectar la noción de identidad con la imagen reflejada. Esto lo hace la
introducir unos estudios de Jean Piaget de 1927 con niños pequeños (5-9 años) en los que les
preguntas sobra las proyecciones de sombras. También menciona a Lacan, un psiquiatra y
psicoanalista francés que dice que un bebe puede reconocer su imagen en el espejo desde los 6
meses. Según Stoichita, Lacan relaciona el reflejo en el espejo con la “identificación del yo” y a
la sombra con la “identificación del otro” (Stoichita, 1997). “Dicho esto, se entiende por qué
Narciso se enamora de su imagen reflejada en las aguas y no de su sombra.” (Stoichita, 1997 ).
Por esto es importante recordar que el mismo autor explicó que el reflejo llega a superar a la
sombra debido a que contiene más claridad y es más fiel a la información que copia.
El autor comienza a discutir sobre un nuevo tema, la auto mimesis. Esto lo hace utilizando el
ejemplo del cuadro San Lucas pintando a la Virgen hecho por Maerten van Heemskerck en 1553.
Maerten van Heemskerck
San Lucas pintando a la Virgen
1553
Tempera sobre tabla
205,5 x 143,5 cm
Museo de Bellas Artes y Arqueología de Rennes, Francia
Stoichita menciona como en la era del Renacimiento, habían recomendaciones fundamentales
sobre la técnica del dibujo. Por ejemplo según Cennino Cenini, se aconsejaba dibujar con la luz
del sol cayendo por la izquierda para un dibujo exitoso. Esto permitiría que la proyección de la
sombra caiga afuera o lejos del dibujo principal mientras se dibuja con la mano derecha.
Stoichita se pregunta entonces, por qué Heemskerck no parece seguir esta recomendación en una
pintura donde se retrata a San Lucas dibujando a la Virgen. “El Santo evangelista está ocupado
en la creación de un icono, es decir una imagen prodigiosa del tipo que tradicionalmente se llama
acheiropoieton (no hecha por la mano del hombre)” (Stoichita, 1997). Ademas, retrata a San
Lucas pero el rostro termina pareciéndose al del propio pintor y no tan parecido al retrato usual
de San Lucas.
Según Stoichita, a través de estos recursos (el parecido en el rostro al autor y la sombra dibujada
de una manera consciente), Heemskerck muestra su propia presencia en el cuadro, aun tratando
un tema antiguo y bíblico. “Una invitación al espectador a imaginar la huella del autor inscrita
directamente en el acto de la creación, como un signo evanescente que está <<flotando>>
precisamente como la presencia pasajera de una sombra.” (Stoichita, 1997) De esta manera se
denota no solo una conciencia del artista sobre sí mismo pero también un deseo por incorporarse
de manera prudente en la composición.
En Huésped se pretende transmitir la presencia de la huella de la artista, para empezar en la
escogencia de los espacios reconstruidos. Estos son lugares íntimos y personales y tienen un peso
importante en su identificación del yo. De esta manera son sombras de propios espacios
meditativos y cotidianos. Por otro lado hay una decisión tomada por la artista en lo que se quiere
presentar y lo que no, y esas desiciones hablan por si solas de aspectos de ella misma como por
qué tiene una afinidad con estos espacios y cómo son sus experiencias en ellos. Se podría decir
que este proyecto de instalación es un tipo de autorretrato.
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